De compras
Palma es una ciudad fantástica para ir de compras Lo bastante grande como para considerarse cosmopolita y lo bastante pequeña para recorrerla a pie, Palma es la ciudad ideal para el visitante. Su amplia bahía destaca por la belleza de los yates atracados, sus restaurantes especializados en pescados, sus hoteles y locales nocturnos. A un paso encontramos los edificios históricos, museos, la catedral gótica y las boutiques, que ofrecen ropa de diseñadores de renombre y artículos de piel.
Visite a lo largo de la calle Jaime III un gran número de zapaterías de calidad. Pase junto al Bar Bosc, típico local en el que pasar el rato, e introdúzcase en las callejuelas traseras, donde encontrará una enorme variedad de boutiques (más zapaterías, artículos de piel, ropa infantil y prendas de moda). Si busca zapatos de diseño, con la mejor piel y al mejor precio, acérquese a Inca, donde las propias fábricas (Camper, entre otras) ofrecen calzado a la mitad del precio de los establecimientos en Palma.
Su paseo por la ciudad le llevará a tiendas que ofrecen productos locales de vidrio soplado, artesanía tallada en madera de olivo y bellos artículos de diseño local como la "roba de llengues”.
Pruebe la tradicional ensaimada en la panadería de la Plaza Weyler 11 mientras admira su fachada modernista. Y si le interesa la gastronomía local, acérquese al mercado central en la Plaza Olivar, donde le sorprenderá la variedad de fruta fresca, verduras y pescados a la venta. Su encanto bien merece una visita.
En coche
La isla de Mallorca cuenta con unos 1.600 km (990 millas) de carreteras. Las más importantes parten de Palma formando una topología de estrella; las más concurridas llevan al aeropuerto, Andratx, Santanyi, Pollença, Alcudia y Manacor.
Rutas pintorescas: Diríjase a Deià desde Palma. Encontrará uno de los parajes más hermosos de la isla al pasar Valldemossa, con una fantástica vista de la sierra por un lado y el mar por el otro.
Los 35 km que separan Sóller de Lluc: un tramo espectacular a través de impresionantes acantilados, los picos escarpados de Puig Major y Puig Massanella, los lagos y, finalmente, el monasterio de Lluc, enmarcado en un valle remoto de la Sierra de Tramuntana.